Bio

A ritmo de Joey, Dee Dee, Jhonny y Tommy

Cuando uno se refiere a actividades creativas, como la música, la mejor forma de realizar las cosas es no forzarlas. Así se podrán desplegar con su naturalidad, a partir de la creatividad, el trabajo, los arreglos, la evolución, os sonidos… las canciones. El Chico Amperio es un buen ejemplo de ello. Formados en 2010 en una pequeña localidad de Ciudad Real como Miguelturra, la banda ya atesora tres discos (“Reiniciando” 2011, Más que vueltas” 2013, y “Los muertos bailan” 2014) a los que se viene a sumar este EP de seis temas, del que toma su título el segundo de los cortes “Tu peor enemigo”. Pese a su exultante juventud, la formación comandada por Julio Yébenes en la guitarra y voz y completada con Ricardo Matas  en bajo y coros, Jesús Zamora en batería y Víctor López en guitarra y coros, ha vivido tantas situaciones en torno a estos tres discos, que un prolongado tiempo de trabajo en el local de ensayo y una buena dosis de conciertos han forjado el carácter de este trabajo con el que pulen las aristas, pero afilan los colmillos.

El EP ha sido grabado a finales del pasado mes de diciembre en los estudios OVNI de Llanera (Asturias), con la producción de Pablo Martínez (de Desakato). Una forma de trabajar que, superadas otras experiencias, han sacado a relucir lo mejor de su sonido. Un sonido natural y directo, compacto y natural, con la sinceridad que da el trabajar sin ediciones de audio que alteren lo que sale de entro.

Es así como El Chico Amperio alcanza en “Tu peor enemigo” unas cotas que, además de ser las más altas que se le conocen, apuntan a codearse con los grandes nombres consolidados del punk y el rock patrio. Pero tampoco le pongan muchas etiquetas porque en un mismo corte ofrecen un ritmo hardcoreta, que desarrollan un pinto melódico, que se dejan embadurnar por el influjo transgresivo o les sale el corte emotivo de concepción más abierta y coral. Canciones desde dentro y como surgen, en suma y eso se nota en las escuchas de esta media docena de ejemplos.

“Noches de fuego”, pese a arrancar con el pie en el acelerador y con el mechero cerca de la pólvora nos ofrece un corte más profundo de lo que pueda parecer. Un toque de melancolía y nostalgia inunda la canción para hacer que se pegue más allá de la garganta: “noches de fuego y de luz, de velocidad, de buenos momentos, aunque es dura ya que no estás, clavado en la piel tengo tus recuerdos”. Guitarras ácidas, potentes, sobre una batería que desfoga el dolor, que nos llevan a un hiriente “en forma de canción, te digo adiós”.

 “Tu peor enemigo” da continuidad a la expresión enérgica con unos coros que llaman claramente al directo. La batería no da tregua con un ritmo incesante al que Julio responde con solvencia desde la melodía vocal. Los coros están perfectamente arropados por una doble dosis de guitarra, la rítmica y otra con desarrollo propio que acaba metiéndose en la cabeza. El crecimiento vertiginoso que preludia al último puente antes de un nuevo estribillo.

Lejos de acomodarse en territorios cómodos, “Huracán” destaca por una entrada más contemporizada, un fraseo de tempo menor que da pie a un desarrollo sincopado original inesperado. El estribillo, con numerosas voces corales, es certero y adictivo. Si fuera poco, la guinda al corte la pone la colaboración de la inconfundible voz de Pablo Martínez, que ya se ha convertido en un clásico de nuestro rock. El break inquietante de la segunda parte del corte permite disfrutar de sonoridades de la línea de bajo en un creciente camino hacia el último estribillo.

Nunca irás solo hace un guiño al “You’ll never walk alone de Gerry and the Peacemakers y aunque alejados en formas y texto, sí que mantiene cierto espíritu de llamada a la unión aspecto conceptual: “tropezarás una y mil veces, pero no debes olvidar que estamos juntos hasta el final”.
Es un medio tiempo vibrante, de grandes hechuras, que gana matices con un solo rockero clásico y unos coros incendiarios e internacionalistas. La coda final con las últimas estrofas sobre el coro y el azuce de las baquetas terminan de redondear un gran tema.

En el tramo final aparecen “Una razón” y “Mucho mejor”, los dos cortes más cortos de la lista, ambos de 150 segundos. El primero nos trae la vertiente más norteamericana de la banda, si bien adaptado sin pastiche ni artificio a nuestro terreno, con una forma de cantar que no se supedita a ello, como suele ocurrir con otras formaciones que recurren a ello. Por su parte, la segunda se inicia con un sucio riff inicial que explota en una presentación que nos recuerda a al punk clásico de los ochenta o incluso al punto transgresivo con esa repetición despreocupada del “estoy mucho mejor”. Un cierre que completa la sorprendente variedad compositiva para el número de cortes ofrecidos y que nos llevan a concluir que El Chico Amperio regresan con cartas ganadoras.

Texto por Javier Martínez "El Chayi" - Rocksession

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